IGLESIA EVANGÉLICA LUTERANA ARGENTINA
| Historia de Lutero |
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LUTERO Y LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE
Cap. I La niñez de Lutero
Lutero era simplemente un Hijo el pueblo. Nacido el 10 de noviembre de 1483, en una pequeña casita de Eisleben, fue bautizado al día siguiente y era hijo de campesinos. En busca de una mejor vida económica sus padres se fueron a la región de Mansfeld a trabajar en las minas de cobre y de plata, cuando llegaron a ese lugar Lutero era todavía un niño de cuna. Los primeros años fueron muy difícil para su familia a causa de su pobreza, tanto su padre como su madre trabajaban para mantener a Martín y sus otros seis hermanos. Tuvieron una enseñanza muy severa y Lutero cuenta como lo castigaban aveces hasta un poco desmedida, pero sabía que los padres querían su bien, naturalmente como Lutero era el hermano mayor siempre caía toda su responsabilidad sobre él, también era quien debía ayudar en el trabajo lo mas posible y ser un ejemplo para los hermanos menores. Era un niño vivaz, lleno de travesura, un poco vivo de genio, pero franco y honrado. Sus padres creían que las malas inclinaciones de un hijo debían ser reprimidas y castigadas, ellos no querían que fuera un muchacho malcriado.
Los padres con el transcurso del tiempo fueron prosperando, Juan Lutero adquirió grandes hornos de fundición cerca de las minas. Como era un hombre inteligente y hábil, fué electo miembro del consejo municipal, por esto el padre tuvo acceso al trato con personas ilustradas y también Martín las pudo conocer y fué por esas relaciones que se despertó en Martín un gran deseo de llegar a ser tan entendido y sabio como ellos.
Durante los años de su niñez los padres le enseñaron a amar y temer a Dios y aprendió sobre la gravedad del pecado. Desde muy niño su padre lo llevaba a la escuela del pueblo, aún hasta cuando hacia días de mal tiempo para que no descuide su trabajo escolar. El régimen en la escuela era muy similar al de la casa en cuanto a la severidad en el castigo, todo esto iba dejando marcas en la vida de Lutero. Lo que en la escuela se enseñaba eran básicamente religiosos, los elementos del catecismo, Decálogo, Credo, Padre Nuestro, algunos himnos para las fiestas de los santos y unas nociones elementales de gramática latina, esto era lo que se le enseñaba a los chicos en la escuela. También se dice que en esa época los chicos se dedicaban poco al juego y siempre tenían trabajo fuerte para hacer, si fracasaban en todo lo que tenían que desarrollar eran castigados severamente. Los maestros no hablaban del amor de Dios hacia sus hijos y no practicaban la bondad ni el amor entre sus alumnos. Por lo común enseñaban acerca de la ira de Dios, y creían que esta era la mejor forma en que los estudiantes aprendieran las lecciones. Esto llevo a que cuando los alumnos pensaban de Dios lo hacían con miedo, como si Dios fuera un juez severo, siempre listo para castigar cada ofensa.
A pesar de esto Martín era un alumno sobresaliente y activo y de grande siempre estuvo agradecido por todo lo que había aprendido.
Luego de que pasó el tiempo Martín debía ir a una escuela, así fue que acompañado de Juan Reinecke, se preparó para ir a Magdeburgo. Con Juan, Martín se hizo muy amigo y esta amistad perduró atraves de los años. Cuando salió de su casa Martín contaba con solo 14 años y ahora se debía enfrentar a la vida más solo, se lo consideraría como un adulto, y tendría que labrarse su propio camino.
Después de haber llegado al lugar Martín vió algo que lo conmovió hondamente. Un conde prominente había dejado su hogar y amigos para convertirse en monje. Vagaba ahora descalzo pidiendo limosna. Había quedado tan demacrado y pálido a causa de los ayunos y las disciplina que se imponía, que apenas parecía una persona. Martín penso que seguro ese hombre era un santo, pues Dios debía de estar muy complacido con uno que viviera de tal modo y se castigara tanto. Después de estar durante un tiempo en la escuela, donde debían salir a pedir para poder comer y hasta en ocasiones lo hacían entonando cantos mientras caminaban por las calles, luego Martín cayo enfermo y regresó a su casa. Cuando se compuso debía volver a estudiar pues su padre quería que fuese un abogado, y para eso necesitaba mucho mas estudio. Pero ahora se fue a estudiar a un pueblo que quedaba mas cerca de la casa. Ahora se fué a Eisenach, donde comenzó nuevamente la lucha por la pobreza y el hambre y la disciplina estricta de aquel tiempo.
Luego buscando en las calles la comida para mantenerse, donde era realmente difícil poder vivir, pero in día una señora escucho su canto y habriéndole la puerta lo hizo entrar, poco después en esa casa decidieron darle a Martín lo que necesitaba. Ahora Martín pudo progresar más rápido en sus estudios, y aprendió a tocar el laúd y la flauta, era un estudiante sobresaliente, y pronto estuvo en la cabeza de los demás y era muy apreciado por todos, tanto compañeros como maestros.
Después de asistir a esa escuela durante cuatro años, Martín estaba preparado para comenzar sus estudio universitarios.
II Lutero en la universidad
Los estudiantes en este lugar trataban de aprovechar los estudios, pues podían convertirse en letrados de renombre y autoridad. El padre de Martín ahora ya podía pagar sus estudios gracia a las bendiciones que había recibido de Dios y había podido prosperar en el trabajo y en los recursos. Fue estudiante de una de las universidades mas importantes de aquella época y cuando comenzó tenía 18 años de edad, había llegado el momento tan esperado y no debía desaprovecharlo. No solo se aprendía el contenido de memoria de muchos libros, sino que los entendía cabalmente y los hacía parte de sí. Cuando no estudiaba o asistía a alguna clase, seguro que estaba ocupado en alguna discusión. Toda la universidad llegó a asombrarse de su habilidad, y muchos estudiantes lo llamaban “ el filósofo erudito”
Aunque Lutero no estudió la Palabra de Dios en la universidad, no se olvidaba de orar constante y devotamente. Era fiel en su asistencia a la iglesia y durante las horas desocupadas leía libros en la biblioteca, ya que en aquella época eran muy escasos y costaban muy caros. Lutero se sentía muy feliz en tener acceso a este material de gran importancia y muy valiosos. Los libros estaban amarrados a cadenas, para mantener cada libro en su sitio y para que no fueran sacado del edificio.
Un día Lutero buscado libros encontró uno en el cual se encontraban las Sagradas Escrituras y decidió seguir leyendo. Por casualidad dió con el primer libro de Samuel y encontró la historia de Ana y el pequeño Samuel, como los padre dieron a su hijo para que dedicara su vida a Dios y como este fue educado en el templo como siervo del Señor.
Lutero deseaba tener una Biblia, pues no sabía que tuviera tanto contenido, solo el que conocía por los oficios religiosos, donde se leía porciones de evangelios, epístolas y algunos de los salmos en el himnario. Sin duda que a partir de que encontró esa Biblia en la biblioteca era el libro más leído por él.
En ese momento el uso de la Biblia estaba restringido para una minoría de personas selectas. Cuando Lutero encontró por sí los tesoros de la Biblia, se dió cuenta de que allí había algo que debía pertenecer al pueblo, y de que el pueblo debía saber lo que el Señor tenía para decirles a través de su Palabra.
Fué en este tiempo que Lutero enfermo de gravedad, y estaba seguro de que iba a morir y sentía que toda su diligencia había sido en vano, su excelente educación no lo consolaba. Lutero todavía no conocía que Dios nos perdona mediante la preciosa sangre derramada por Jesucristo, sin esta seguridad no podía haber paz en su interior y se llenó de miedo. Pero un viejo sacerdote le dijo que el no moriría aún y que sería un hombre que consolaría a muchas personas. Después de recuperarse, Lutero tuvo un accidente con una espada que llevaba en su costado y mientras su amigo iba por un médico, el comenzó a implorar ha María que lo ayude. Después que fué atendido, a la noche siguiente por poco muere de una hemorragia por la herida que se había vuelto a abrir.
Para ese momento Lutero había adelantado mucho en sus estudios, obtuvo el título de Maestro en Artes, que lo habilitaba como profesor en la universidad. Había llegado a ser quien quería.
Sin embargo le faltaba algo, temía en gran manera la ira de Dios, aunque había cumplido fielmente con lo que la religión le pedía en ese momento, sin embargo le asaltaba la desesperación ante la idea de la proximidad de la muerte. ¿ qué hacer para librarse de la ira de Dios ? ¿Cómo heredar la vida eterna ? Estas serían interrogaciones que no le daban paz a su corazón.
III Lutero en el Monasterio
Lo que más preocupaba a Lutero siempre era el problema si es que estaba preparado para afrontar la muerte, lo cual lo hacía llenarse de miedo. Un día cuando volvía de la casa de sus padres a Erfurt, Lutero se encontró atrapado en una severa tormenta eléctrica, donde truenos y rayos caían por todas partes. Lutero sentía como si estaba en el corazón mismo de la tormenta y se preguntaba ¿ Estaría Dios próximo a levantar la mano contra él y destruirlo por los pecados ? ¿Qué podría hacer él para ser perdonado ? ¿ Cómo escapar de la ira de Dios ?
Mientras la tormenta rugía en derredor suyo, Lutero oraba, y en su oración hizo el solemne voto de abandonarlo todo para servir solo a Dios, si Dios lo libraba de aquel problema tan difícil. Finalmente cayo a tierra gritando con desesperación : “ Auxíliame, auxíliame, amada Santa Ana, y me haré un monje”.
La tormenta cesó, Lutero se puso de pié y su vida se había salvado, Martín recordó la promesa hecha y la resolución tomada, el había oído las conversaciones de la gente en torno al alto valor que tenía ante los ojos de Dios la vida santa de un monje. Con esta vida Lutero pensó estar libre de pecado, y del miedo a la muerte y estar en paz con Dios.
Una noche de 1505, Lutero estando con los amigos, de pronto dijo : “ hoy me ven ustedes, pero en lo sucesivo no me verán más”. Esto era porque entraría a un monasterio, por lo cual se despedía de sus amigos. Lutero dejó así todas sus posesiones como era costumbre menos los libros.
Cuando entro al monasterio ya no sería conocido como Martín Lutero o maestro de las artes, como monje recibió el nombre de Agustín. Cuando entro al monasterio, todavía no se lo había dicho a sus padres. Al padre no le gustó mucho la noticia de que su hijo se había convertido en un monje, pies quería de él que fuera un hombre en una posición de honor.
Pocos años después cuando Lutero fué enviado fuera del monasterio como sacerdote, su padre se sintió mas complacido y lo perdonó, y más aún cuando abandonó todos los votos y se casó. Pues el padre siempre se había opuesto a la vida en el claustro.
Cuando entró al monasterio, antes de ser monjes, los candidatos eran puestos a pruebas por algún tiempo. Estando en el monasterio tuvo que ser portero, leñador, tenía que barrer la iglesia, tocar la campana y hacer muchas otras cosas. Cuando terminaba de hacer su trabajo se sentaba a leer sus libros.
Cuando termino su tiempo de prueba, recién Lutero pudo vivir más pacíficamente, en un pequeño cuarto que daba su ventana al jardín. En ese cuarto oraba, estudiaba y vigilaba y también se azotaba y torturaba peleando contra sí mismo. Pensaba que sufriendo y soportando dolores podría librarse de sus pecados y alcanzar el cielo. Aveces también pasaba días soportando hambre y en oportunidades se penetraba tanto en la lectura que se olvidaba de algunas reglas del monasterio y sentía la obligación de castigarse a sí mismo severamente. En una ocasión estuvo siete semanas sin dormir, pero a pesar de todo esto Lutero nunca consiguió de este modo lo que buscaba.
Lutero era un estudioso de la Biblia, sabía donde encontrar cada uno de los pasajes, y cuando leía que el hombre era justificado por la fe no las entendía correctamente, a causa de la manera que había sido educado.
En una oportunidad se mantuvo encerrado solitario durante varios días para castigarse a si mismo, cuando lo encontraron, estaba inconsciente en el piso casi sin señales de vida. Cuando pudo reaccionar nuevamente el desconsuelo se apoderó de él nuevamente pues no había encontrado aún la paz.
Después un superintendente visito el monasterio y habló con Lutero trayéndole u poco de paz, diciéndole que su Salvador murió por todos nuestros pecados. Aunque no fue fácil para Lutero pero despacio comenzó a comprender la escritura y su corazón se aferro a el pasaje que decía “ el justo por la fe vivirá”. De pronto se dió cuenta que era inútil el castigarse, tratando de lograr la vida eterna y comprendió que Cristo ya lo había hecho una vez y para siempre. Así Lutero se dedico de lleno al estudio de la palabra.
Al cabo de dos años en el monasterio, Martín podía ser ordenado sacerdote y el estaba ansioso de esto, sentía gran deseo de guiar a otros hacia la verdad que él había descubierto. Fué ordenado en febrero de 1507 y tenía gran anhelo de servir a Dios. luego fue llamado como profesor en la universidad que se había fundado en Wittenberg.
IV Doctorado
mientras Lutero ejercía como profesor en la universidad también era pastor o a menudo daba mensajes, que llego a congregar a grandes multitudes, pero a las ves Lutero también seguía sus estudios.
Durante su viaje a Roma vió lo que realmente era el papa y todo lo que estaba a su alrededor, así retiro su confianza de el papa y la puso solo en Jesucristo. Intensificó sus estudios en la palabra de Dios en los idiomas originales griego y hebreo. De ahora en adelante usaría la Palabra de Dios para juzgar la doctrina de la iglesia.
Hizo un estudio de las doctrinas de la iglesia a la luz de la historia y a la luz de la escritura. Quería poder distinguir con toda seguridad entre las verdaderas doctrinas originales y las incorporadas con los años por voluntad o capricho de papas y grupos eclesiásticos. Pero su voluntad no era romper con la iglesia, solo era buscar la verdad para predicarla.
Después un amigo, el abad del monasterio lo llamó y le dijo que debía convertirse en doctor en teología. Este grado a Lutero le permitiría el derecho de dar cátedras sobre cualquier ramo de la teología. Primeramente Lutero no quería aceptar tal cosa hasta que fue convencido, pues el príncipe se encargaría de los gastos que esto le ocasionare. El 18 de octubre de 1512 recibió el grado de doctor, donde prometió solemnemente estudiar las escrituras y predicarlas con su pureza y corrección y con la ayuda de Dios defenderlas de las falsas interpretaciones.
Empezó con una serie de conferencia sobre los Salmos en 1513 y continuo con otros libros de la Biblia. Los estudiantes se sentían atraídos por sus conferencias. Lutero comenzaba a ser conocido como un gran teólogo y orador mucha gente de la ciudad acudía a escuchar sus sermones.
El doctor Lutero como ahora se llamaba, confiaba en la dirección de Dios en todas sus decisiones. Aún permaneció en su puesto cuando una enfermedad contagiosa castigo el pueblo, temía a la muerte, pero confiaba en que Dios lo libraría de ese miedo.
La enseñanza de Lutero no se limitaba al púlpito y al salón de clases, también escribió muchas cartas con la esperanza de ayudar a sus amigos que flaqueaban en la fe.
Lutero se dirigía hacia el Cristo, el Cordero de Dios, a todas las personas con quienes tenía trato. Así Dios lo bendijo y le dió valor para enfrentar la lucha violenta que se avecinaba.
Con toda esta historia se estaba preparando quien mas tarde comenzaría una reforma dentro de la iglesia católica, quienes habían dejado de lado las escrituras y Lutero comenzó a luchar por esto.