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ESCUCHE LA BIBLIA Esta Semana 1º JUAN CAPÍTULO 1
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Conceptos no Bíblicos del Matrimonio: Errores Principales.
El Origen del Matrimonio:
Muchos cristianos entienden cual es el origen del matrimonio, si bien muchos no se dan cuenta del significado de este origen. Un cristiano debe entender claramente que el matrimonio es de Origen Divino. Esto puede sonar como una verdad muy obvia, de no ser por el hecho de que por todas partes hoy se nos dice lo contrario. En los colegios y en las escuelas secundarias, nuestros jóvenes aprenden que él matrimonio resulta, no de un origen divino, sino de las conveniencias humanas. Estos dos puntos de vista no solamente son contradictorios, sino que lleva al matrimonio a puntos que difieren ampliamente. 33-34
Al ser el matrimonio una institución divina como afirma la Biblia, debe persistir hasta que Dios ordene su culminación. Se dice mucho en nuestra sociedad que la institución matrimonial está destinada a desaparecer. Pero esta institución no es humana y el hombre no puede abolirla, solamente Dios mismo. Las reglas y los ideales del matrimonio han de ser los que él ha establecido; y el matrimonio no debe ser influenciado por el capricho o la conveniencia humana. Si por el contrario, el matrimonio procede de la conveniencia humana, es diseñado por el hombre, y todos sus términos son de origen humano, entonces es indudable que puede ser abolido, o sus términos pueden ser alterados por el hombre por las razones que desee. 34
Los jóvenes de nuestras iglesias no tienen ideas muy bien sentadas sobre el origen divino del matrimonio. La iglesia asume que los jóvenes entienden esta enseñanza, pero no les enseña de modo adecuado los hechos bíblicos. El hogar, también ha sido deficiente en esto. ¿Cómo van a aprender los jóvenes? No de la propaganda que leen en la TV, radio, revistas o en las escuelas. Allí les dirán exactamente lo contrario. Si están sometidos a un bombardeo constante con un mensaje que dice que el matrimonio es sólo una conveniencia humana, finalmente lo creerán, y teniendo esta pobre idea del matrimonio, van a obrar en consecuencia. Esto significa que los términos bíblicos para el matrimonio van a parecerles que no vienen al caso o, en el mejor de los supuestos, son algo anticuados. Esto significa que edificarán sus matrimonios con materiales falsos, y sus objetivos serán inferiores a los parámetros bíblicos con respecto al mismo. 34-35
Propósito del Matrimonio:
La respuesta nos la da Dios mismo en Génesis 2:18: “El Señor Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo”. El propósito del matrimonio es satisfacer la necesidad de compañía que tiene el hombre. El matrimonio fue diseñado para derrotar a la soledad. La compañía es de esta manera la esencia del matrimonio. Este mismo énfasis en la compañía se encuentra en otros textos:
“...Serás así librado de la mujer ajena, de la extraña que halaga con sus palabras, que abandona al compañero de su juventud y se olvida del pacto de su Dios” (Pv. 2:16-17).
Y:
“Jehová es testigo entre ti y la mujer de tu juventud, con la cual has sido desleal, aunque ella era tu compañera y la mujer de tu pacto” (Ml. 2:14). 36
En éstos dos versículos la idea de compañía está asociada íntimamente con la del matrimonio. La soledad puede ser contrarrestada solo por medio de los dos elementos que se hallan en dos palabras distintas traducidas por “compañero” en Proverbios y Malaquías. Cada una de las dos palabras se refiere a un aspecto del compañerismo. La palabra usada en Proverbios (Na`arâ), se refiere a uno “con el que se está en relación íntima”; la palabra usada en Malaquías (habbâr), se refiere a uno “con el que se está asociado o unido”. Juntas nos hablan de una relación en la que hay una constante entrega e intimidad. La intimidad sin la entrega o compromiso de permanecer juntos, no es adecuada; el compromiso de permanecer en asociación, sin la intimidad, es igualmente deficiente. Ambos elementos son necesarios para vencer la soledad. 36-37
Hay muchas ideas equivocadas con respecto al propósito del matrimonio dando vueltas en nuestra cultura. Quizá, la más común, es la creencia de que la función principal del matrimonio es la propagación de la raza humana. Pero el matrimonio es más que el apareamiento y la procreación. La intimidad del compañerismo bíblico se extiende a cada aspecto de la naturaleza humana. Esta es una razón por la cual las relaciones sexuales han de estar limitadas a la relación matrimonial. No puede haber compañerismo íntimo entre dos personas cuando interviene una tercera. La Fornicación (relaciones sexuales antes del matrimonio), el Adulterio (relaciones sexuales con otra mujer que no sea la esposa), y aún la Poligamia (tener dos o más cónyuges), vician el verdadero compañerismo debido a que destruyen la intimidad de una relación constante e íntima. La mayoría de las personas entran en el matrimonio con la creencia de que el matrimonio es simplemente sexo legalizado y esto es una idea totalmente contraria a la enseñanza bíblica. 37
La Obligación del Matrimonio:
Cuando hablamos de obligación y no de obligaciones, nos referimos a la obligación principal que incluye a las demás, ya sea emocionales, físicas, sociales y espirituales. Esta obligación básica o principal es cubrir la necesidad de compañía que tiene el otro. Cuando una pareja hace votos matrimoniales, dándose cuenta o no (y generalmente no se dan cuenta), están prometiendo proporcionarse compañía el uno al otro durante el resto de sus vidas; esto es lo que sus votos significan. Es interesante observar que cada uno hace votos, pero no de recibir compañía, sino de proporcionarla al otro. El matrimonio en sí, es un acto de amor en el cual una persona promete cubrir la necesidad del otro para toda la vida, sin condiciones o estipulaciones.
Esto significa que cuando un marido o una esposa se queja: “No consigo lo que quiero del matrimonio”, su afirmación carece de sentido. A las personas que hacen este tipo de quejas hay que contestarles: “Usted no entró en el matrimonio a fin de conseguir algo para usted. Los votos que hizo fueron para dar algo a su cónyuge”. El matrimonio no es un trato en el cual cada cónyuge dice: “daré tanto a cambio de tanto”. Cada uno hace voto de dar todo lo que sea necesario para cubrir las necesidades del cónyuge en cuanto a compañía, tanto si es mutuo o no. Por lo tanto, la única cuestión que hay que preguntarse es: ¿Estoy cumpliendo mis votos? Muchos se casan por lo que pueden obtener del matrimonio; pero esto es lujuria, no amor, y es insostenible bíblicamente. 38
La Entrega o Compromiso en el Matrimonio:
Los Cristianos, a diferencia de los no cristianos que entran en matrimonios de prueba, anuales, contratos matrimoniales renovables y cosas semejantes, no tienen que vivir diariamente bajo la amenaza del divorcio. La naturaleza obligatoria del pacto divino les asegura que el divorcio no es una opción disponible. Ésta es la maravillosa diferencia que poseen los cristianos. El pacto es una dedicación o compromiso para toda la vida. ¿Cómo sabemos que el matrimonio es un compromiso pactado? En los pasajes antes citados de Proverbios y Malaquías es llamado un pacto. 40-41
Errores Relacionados:
Una Falsa Idea del Amor:
En el modelo no bíblico, el amor simplemente sucede; la persona es pasiva. No se le requiere que haga algo. No hay implicados, ni tiempo, ni esfuerzo, ni sacrificio, ni aprendizaje. Precisamente lo contrario sucede en el amor verdadero, que todo lo da. Este amor le costó a Dios su Hijo. Les costará también al marido y a la esposa. Tendrán que alimentar y cultivar este amor para que crezca. Pero esto es parte del voto matrimonial. El ministro no le pregunta a la novia y al novio ¿Le amas?, sino ¿Le amarás?. El matrimonio no está basado en una emoción existente, sino en la promesa de que uno dará amor a su cónyuge durante toda la vida juntos. 49
Una Sola Carne:
Si bien este concepto incluye las relaciones sexuales, este no es el significado primario. Cuando Moisés escribe que “los dos serán una sola carne”, significa que la intimidad del matrimonio es tan grande que las dos personas serán una sola persona. Es así que Pablo usa el versículo de Génesis 2 cuando lo cita en Efesios 5. Allí dice que lo que el marido hace por su esposa, lo hace también para sí: porque los dos son una sola persona. Por esta razón, una relación sexual extramatrimonial, destructiva de la unidad en la intimidad del matrimonio, desvanece siempre la relación de “una sola carne”. Cuando un hombre comete adulterio y se arrepiente, confesando su pecado a Dios, pero no le dice nada a su esposa, es posible que ella no sepa que ha habido tal hecho, pero sabrá que hay algo que va mal en su relación, e incluso es posible que piense que ella ha hecho algo que causa la ruptura. 50-51
Las cosas siguen igual como antes:
Cuando dos personas se funden en una y “se adhieren” la una a la otra (la palabra hebrea significa adherirse, o estar pegados juntos), su matrimonio constituye una situación tan radicalmente nueva que ninguno de los dos puede ser el mismo de antes. El matrimonio trae cambio sustancial y definido en los dos cónyuges, o por lo menos debería traerlo. Pero algunas personas no lo ven así y dicen: “Todavía puedo hacer las mismas cosas que hacía antes del matrimonio: pescar, jugar al fútbol, salir con los amigos, lo que se me antoje”. Pero las prioridades han de cambiar. Un marido ha de poner en primer lugar a su esposa, antes que cualquier otra persona, y considerar sus intereses de mayor importancia que los suyos propios. La idea moderna de que el marido y la esposa han de vivir cada uno como una persona, con sus propios derechos, es contraria al énfasis bíblico. El marido ha de darse a la esposa en amor como Cristo hizo por la iglesia, y la esposa ha de someterse al marido como la iglesia está sometida a Cristo. 51-52
Los Matrimonios Mixtos no Implican Diferencia Alguna:
Cuando Pablo manda que se casen “en el Señor” (1 Co. 7:39), aconseja a que no se casen con un no creyente. En la Escritura, especialmente en Pablo, la relación de uno “en Cristo” empieza con la salvación. En toda la historia del Antiguo Testamento hay relatos de matrimonios con personas no creyentes y de cómo estas apartaron a personas del pueblo de Dios de su relación propia con él. Cuando Pablo insiste en que no nos “juntemos en yugo desigual con los infieles”, no se refiere solo al matrimonio, sino también a toda relación íntima. Sin embargo, como el matrimonio es la más íntima de todas las relaciones, sin duda queda incluido en esta prohibición. 53
La desigualdad del yugo impide que los dos puedan tirar juntos. Esto significa dos objetivos distintos, dos interpretaciones de la vida totalmente distintos. La incredulidad aliada con la fe en Cristo, significa una cosa: no puede haber intimidad real en las cosas que cuentan realmente. El ideal de “una sola carne” queda deshecho. Los dos no pueden tirar juntos, porque no están realmente juntos. 52
Influencias Generales en la Sociedad:
La cultura ambiental no nos esclaviza, sino que somos nosotros mismos los que nos esclavizamos al ambiente. Es posible “estar en el mundo, pero no ser del mundo”. Por lo tanto no es necesario que uno someta al matrimonio a las malas influencias del ambiente que lo rodea. 115-116
La Debilidad de la Iglesia:
Se dice que la iglesia es tan débil que no es una fuerza cultural; su impacto en la cultura es casi nulo. En la mente de muchos de sus miembros no proporciona una alternativa viable con respecto a las influencias de la sociedad. Hasta este punto es parte del problema. Si tuviéramos que escribir una historia de la iglesia durante las últimas dos décadas, podríamos ver dos tendencias significativas: 1) la bendición de Dios en la salvación de muchas personas y la multiplicación de los recursos totales de las iglesias que creen en Dios; y 2) la tendencia de las iglesias al concilio de doctrinas para parecer respetables a los ojos del mundo. A pesar de que los miembros y los recursos de la iglesia sean mayores que nunca, es tan débil porque ha adoptado muchas de las ideas, valores, prácticas y soluciones a los problemas que distinguen al mundo. Ha perdido la personalidad necesaria para poder penetrar en la fábrica del humanismo y presentar una alternativa viable. La iglesia, por lo tanto tiene que hacerse cargo, en parte, por la influencia del humanismo en los matrimonios. 116-117
Los Medios de Comunicación:
Si hay una influencia universal en la sociedad que hace impacto en cada cristiano, y con la que ha de estar luchando constantemente, son los medios nuevos de información y entretenimiento o diversión. Por todos partes donde uno pone los ojos, en revistas, diarios, libros, radio y TV, se ve bombardeado con valores, ideas, y estilos de vida que no están de acuerdo con la Palabra de Dios. No hay manera de escapar de este ataque a sus sentidos y a su alma. El cristiano constantemente debe estar en alerta para evitar la erosión de sus convicciones bajo la corriente implacable de la propaganda del enemigo. La mayoría de las parejas casadas no están alertas y se dejan saturar por lo que el mundo tiene para ofrecerles. 120
Aunque no evitemos totalmente el ataque de los medios de propaganda, podemos hacer dos cosas: 1) reducir nuestros contactos con ellos eliminando todos los programas objetables de la TV, libros y películas que glorifican al pecado; y 2) estar alerta constantemente para evaluar todas las influencias que no podamos eliminar.
No es necesario entrar en detalles sobre los énfasis que hallamos en los medios de propaganda, basta mencionar algunos: la glorificación del sexo ilegítimo y de la violencia, la degradación sutil de la iglesia, el desprecio hacia aquellos que son cristianos y muchos otros valores no cristianos. 121
Una de las tareas del consejero es asegurarse de que los aconsejados están alertas sobre estas cosas. Esto es el significado de “velar y orar”. Los consejeros deben descubrir hasta que punto los valores de la pareja son influidos por los medios de la propaganda. Una vez descubiertas estas influencias, el consejero puede verse en la necesidad de enseñar a fondo valores contrarios a esta cultura, basado sobre las Escrituras. Puede que sea necesario instarlos a que dejen de ver ciertos programas, y que los sustituyan por el estudio de la Biblia o un programa de lecturas cristianas. Ciertamente incluso los nuevos medios de información deben ser evaluados con un ojo crítico. De otro modo, las ideas y valores que son una parte del punto de vista pagano van a producir su efecto. Lo que queda claro aquí es que los medios de comunicación constantemente ejercen una enorme influencia. Sería necio si el consejero ignorara este hecho o no le diera importancia. 122
La Educación:
No queda mucho por decir después de lo que se ha señalado sobre los medios de comunicación, porque lo mismo se aplica a lo que se aprende en las escuelas. Los adolescentes y jóvenes, incluso de escuelas cristianas, han aprendido que Dios no es realmente una parte vital de la vida; que podemos pasarnos sin él la mayor parte del tiempo. En consecuencia, ¡Dios pasa a ser un centro de interés que se limita a dos o tres horas una vez por semana! Hay muchas cosas que están mal en la educación, incluso en escuelas cristianas.
El mayor problema de las escuelas cristianas es que tratan de cristianizar el modelo pagano de la calle y esto produce que la mayoría de los estudiantes todavía salen con la idea de que el cristianismo es un asunto de un día a la semana, que la doctrina y la vida no están relacionadas y que el intelecto ha de ser idolatrado por encima de todo lo demás, que las notas y los títulos son el objetivo de la vida, y que la educación es para el mejoramiento propio en vez de ser para una vida de amor y servicio. 123
Estos ejemplos comunes del mundo de las ideas saturan las mentes y las vidas de las parejas jóvenes, tanto si han salido de escuelas cristianas o públicas. Su preparación en valores y prácticas humanistas durante más de doce años hace inevitable su efecto. Con tantas influencias incidiendo sobre las parejas es extraño que los matrimonios aun hayan sobrevivido. Ciertamente el consejero matrimonial no tiene una tarea fácil. Con todo, lo menos que puede hacer es poner sobre aviso a sus aconsejados respecto a estas fuerzas y enseñarles a resistirlas. 124
Aspectos importantes a tener en cuenta por la Esposa:
Aquí podríamos mencionar varios puntos, pero tomaremos en consideración solo dos: La Ayuda Sumisa, y los cambios Biológicos.
Ayuda Sumisa:
La palabra sumisión aparece con frecuencia en las discusiones del papel de la esposa en el matrimonio, debido a su uso en Efesios 5 y en 1 P. 3: 1-7. Estos pasajes instan claramente a las esposas a que se “sometan” a sus maridos. Pero como ocurre muchas veces, este término es malinterpretado, sin tener en cuenta la definición bíblica.
A fin de explicar la sumisión desde el punto de vista bíblico, es necesario primero echar un vistazo en los dos pasajes mencionados: 147
“Estén sumisos los unos a los otros, por reverencia a Cristo. Las esposas deben estar sometidas a sus esposos como al Señor. Porque el esposo es cabeza de la esposa, como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo; y él es también su Salvador. Pero así como la iglesia está sometida a Cristo, también las esposas deben estar en todo sometidas a sus esposos”. (Ef. 5:21-24)
“Así también ustedes, las esposas, sométanse a sus esposos, para que, si algunos de ellos no creen en el mensaje, puedan ser convencidos, sin necesidad de palabras, por el comportamiento de ustedes, al ver ellos su conducta pura y reverente para con Dios. Que el adorno de ustedes no consista en cosas externas, como peinados exagerados, joyas de oro o vestidos lujosos, sino en lo íntimo del corazón, en la belleza incorruptible de un espíritu suave y tranquilo. Esta belleza vale mucho delante de Dios. Pues este era también, en tiempos antiguos, el adorno de las mujeres santas; ellas confiaban en Dios y se sometían a sus esposos. Así fue Sara, que obedeció a Abraham y lo llamó “mi señor”. Y ustedes son hijas de ella, si hacen el bien y no tienen miedo de nada”. (1 P. 3:1-6) 148
Estos dos pasajes clásicos mencionan todos los puntos esenciales de la sumisión de las esposas a sus maridos. Al examinarlos se halla que sumisión consiste en dos cosas: Respeto y Obediencia. No servirá de nada si un consejero meramente ordene a la mujer que se someta a su marido. El primer problema es que no sabe lo que significa “someterse”. Es por esto que hay que explicárselo, contestar las objeciones y aclarar los malentendidos. De otro modo no se puede conseguir que se cumpla lo que queremos, o sin querer, estimularemos un cumplimiento extraño y torcido a alguna idea extrabíblica, en vez de la sumisión bíblica. 148-149
Respeto:
Una esposa cristiana puede respetar a un marido no creyente, no por lo que es en sí mismo, sino por su papel de autoridad. El fin de esto es convencerlos sin necesidad de palabras por el comportamiento de las esposas (1 P. 3:1).
Cuando un guardia de tránsito te detiene por exceder la velocidad permitida no le dices: “¡Un momento! Necesito conocer algunos datos personales suyos antes de aceptar el ticket”.sabes que esto no servirá de nada. Su autoridad para dirigir el tránsito e imponer multas no procede de su carácter y creencias personales. Procede del gobierno a quien representa. Tú te sometes a él porque Dios y la ley de tu país te dicen que te sometas a todas las autoridades gubernamentales. Pg. 149
Lo mismo vale para las esposas cristianas: se someten a sus maridos, no porque haya autoridad en estos hombres, sino por la autoridad en que coloca Dios a los esposos como cabezas de su hogar. Esta no es una autoridad interna, inherente, que viene del propio hombre, sino externa, dada por Dios y es a Dios quien respetan las esposas cuando respetan a sus maridos, y es a Dios a quien faltan cuando no lo hacen. 149-50
Estos puntos hay que dejarlos en claro a las mujeres que objetan el respeto debido a sus maridos. La forma de hablar y las actitudes con referencia al marido deben ser adjudicadas a su respeto a Dios y a su autoridad conferida. Es por esto que Pedro insta a las esposas a mantener “un espíritu manso, quieto... delante de Dios”. 150
Obediencia:
“Respeto, lo entiendo; pero obediencia..., esto es algo distinto”, dice una esposa que no quiere “recibir órdenes” de su marido. ¿Qué diremos sobre este asunto de la obediencia? Como deja bien claro Pedro, esto es parte de la sumisión: “como Sara obedecía a Abraham llamándole Señor”.
¿Ha de obedecer una esposa a su marido en todas las cosas? Según Ef. 5:24, Sí. Esto significa naturalmente, en todas las cosas que Dios ha concedido autoridad a los esposos. La autoridad que Dios da a la iglesia, a los negocios, al estado y al hogar es, en cada caso, una autoridad limitada. Se extiende solo a las áreas dentro de los límites de la autoridad que le fue concedida. Solo a la iglesia le ha sido concedida la autoridad de predicar la Palabra; esta no es la función del Estado. Cuando es Estado prohibió a la Iglesia predicar en el nombre de Cristo, los apóstoles replicaron: “Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres”. Su decisión no era elegir entre dos mandatos de autoridad de Dios igualmente válidos, aunque fueran opuestos. No; claramente, consideraban que el estado se había excedido en la autoridad que Dios le había concedido cuando describen esta autoridad como puramente humana “...antes que a los hombres”. De la misma manera, sólo al Estado le ha sido dado el poder de la espada (Ro. 13); sería totalmente falso que la iglesia o el hogar empuñara la espada. Esto pertenece al Estado. Pg. 151
Una esposa debe obedecer a su marido en todo lo que corresponde a su autoridad legítima, pero no de modo ilimitado. El reino de su autoridad es limitado por las Escrituras. Ellas también limitan la autoridad del marido en el hecho de que Dios no autoriza el pecado. La idea de que las esposas deben obedecer a sus maridos incluso cuando les ordena un pecado, es totalmente ajena a la Biblia. Por ejemplo: si el marido ordena a su esposa que le acompañe a pasar un fin de semana para hacer un intercambio de esposas, ella debe rehusar respetuosamente esta oferta porque Dios manda que no cometamos adulterio. Dios no a dado tal autoridad al marido, por lo tanto no tiene derecho a exigirlo y la esposa no está obligada a obedecer en este caso. Una esposa debe imitar a Sara en “hacer el bien sin temer ninguna amenaza”, no a cooperar en algo malo. Una esposa no debe intimidarse ante las presiones a hacer lo malo o a temer a las consecuencias por permanecer firme en la verdad. 151
Naturalmente, la mayoría de los problemas relacionados con la sumisión de la esposa no tienen que ver con estas limitaciones sobre la autoridad del marido. Se centran, generalmente, sobre asuntos de conveniencia o preferencia. En este punto es importante el diálogo entre ambos para poder llegar a un acuerdo, pero la esposa siempre debe estar dispuesta a apoyar la decisión de su marido, aunque no sea lo que ella esperaba. 152
La mujer que ayuda:
La mujer no es una esclava. La mujer ideal presentada en Proverbios 31 era una persona muy interesante, capacitada en muchos aspectos, con vigor intelectual y otras muchas cualidades. Como hemos visto, la sumisión de una esposa no es obediencia pasiva, ciega. Es un aporte reflexivo, útil en el orden funcional del hogar. La mujer debe ofrecer estas sugerencias de modo espontáneo y respetuoso, y el marido debe darle plena y cuidadosa consideración. Es una compañera útil. Génesis 2:18 es bien explícito: “Le haré ayuda idónea para él”. 152
Como respuesta a la soledad del hombre, una esposa es una compañía en el pleno sentido, es una “ayuda”. Esto no se refiere solamente a cocinar para el marido, lavarle la ropa o limpiar la casa. El texto no pone limitaciones a la clase de ayuda que proporciona. Debe ser su ayudadora en todas las cosas. Su ayuda es un elemento esencial de su compañía. Podemos parafrasear Gn. 2:18 y decir: “No es bueno que el hombre tome sus decisiones solo”. La característica central de la esposa modelo en Pv. 31 es que ayuda a su marido en todos los puntos.
Esto significa que si el marido piensa algo incorrecto, la tarea de su esposa es ayudarle a corregir sus ideas. Si su vida es desordenada, la tarea de la esposa es hacerle regresar al camino de Dios. Si él esta perplejo y confundido al tener que tomar una decisión, ella debe presentarle las mejores razones en el proceso de encontrar la decisión. La ayuda, dada respetuosamente nunca está en conflicto con la sumisión. Es por esto que la sumisión requiere que ella contribuya, que dé de sí lo que tiene para ofrecer. Y esto es lo que una buena esposa debe hacer, siempre en un espíritu de respeto y de buena voluntad para obedecer incluso cuando no está de acuerdo. Como un cuerpo con más de una cabeza es un monstruo, así también, no puede haber más de una cabeza en el hogar. 153
Si el papel de la esposa en calidad de compañera idónea se aplica exclusivamente a los asuntos del hogar, estamos fallando con el concepto bíblico. Los problemas en este sentido, pueden producir conflictos en los distintos aspectos del matrimonio. Podemos imaginarnos que sucedería cuando en vez de estar la esposa al lado de su esposo, trabajando con él, ayudándolo en el trabajo de su vida, dándole ideas, cooperando en los mismos ideales, hace exactamente lo contrario. No faltan esposas que, disgustadas con sus maridos, hacen todo lo que pueden para ser un estorbo. En estos casos, la esposa va en contra de los esfuerzos del marido en la disciplina de la casa, sabotea sus planes, se niega a ofrecer sugerencias, critica cuando las cosas van mal. En vez de añadir su esfuerzo al de él, esta mujer transforma el matrimonio en una lucha entre don contrincantes. 153-54
El marido no puede tener mayor ayuda o estorbo que la que puede presentarle su esposa. Pg. 154
Como el oponerse a la autoridad de Dios es la esencia del pecado, los consejeros matrimoniales deben estar alertas pare descubrir en que formas las esposas se oponen al liderazgo del marido, ordenado por Dios. Al indicar estos obstáculos, lo consejeros deben llamar al arrepentimiento y luego enseñar a las esposas a ser ayudadoras. No basta con que confiesen sus pecados de no ser compañías idóneas; tienen que ser preparadas a “hacer” actos de ayuda, un paso que muchos consejeros pasan por alto. 154
Cambios Biológicos:
Alcanza con recordar a los consejeros y a los maridos, en general, que las mujeres hacen frente a los períodos mensuales y a los cambios en la vida. Debido a cambios biológicos hormonales y otros factores en estos procesos naturales, las mujeres pasan por tentaciones que los hombres no sufren. No es que las esposas estén forzadas a ser deprimidas o a hacerse desagradables por estos cambios, como no lo está el que sufre cualquier cambio corporal que pueda impulsar a la impaciencia o al malhumor. Pero la tentación está presente. Los consejeros deben estimular a las esposas a que digan a sus maridos cuándo están sometidas a la tensión premenstrual o a ráfagas de rubor y otros fenómenos en los cambios, de modo que los esposos puedan tener esto en consideración. 155-56
Aspectos importantes a tener en cuenta por el Marido:
Habiendo considerado primero a la esposa, como hacen Pedro y Pablo en los pasajes citados, ahora vamos a presentar los textos pertinentes al papel del marido:
“Esposos, amen a sus esposas como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella. Esto lo hizo para santificarla, purificándola con el baño del agua acompañado de la palabra para presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada parecido, sino santa y perfecta. De la misma manera deben los esposos amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. Porque nadie odia su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida, como Cristo hace con la iglesia, porque ella es su cuerpo. Y nosotros somos miembros de ese cuerpo. “Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona.” Aquí se muestra cuán grande es el designio secreto de Dios. Y yo lo refiero a Cristo y a la iglesia. En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete al esposo”. (Ef. 5:25-33)
“Sometió todas las cosas bajo los pies de Cristo, y a Cristo mismo lo dio a la iglesia como cabeza de todo”. (Ef. 1:22)
“En cuanto a ustedes, los esposos, sean comprensivos con sus esposas. Denles el honor que les corresponde, teniendo en cuenta que ellas son más delicadas y están llamadas a compartir con ustedes la vida que Dios les dará como herencia. Háganlo así para no poner estorbo a sus propias oraciones”. (1 P. 3: 7).
En estos tres pasajes referentes al papel del hombre en el matrimonio pueden descubrirse dos elementos predominantes: Dirección amorosa, y Delicadeza y dulzura. 159-60
Dirección amorosa:
Amor:
En ninguna parte del Nuevo Testamento se dice a la esposa que “ame a su marido” nota: tito 2:4 no es una excepción; en el original la palabra significa “querer, ser afectuoso”: la “mujer madura” ha de enseñar a la mujer joven “a ser afectuosa hacia su marido”. Pero en el espacio de pocos versículos en Efesios 5 se le manda al marido cuatro veces que ame a su esposa. El amor es, evidentemente, la tarea del esposo y no de la esposa. El marido debe iniciar el amor, mantenerlo y procurar que el amor crezca en el matrimonio. Esta es su responsabilidad. 160-1
Como no hay entre cien maridos cristianos uno solo que conozca este hecho, los consejeros deben hacer ver a los maridos sobre su responsabilidad. Cuando un marido se queja de que no hay amor en su matrimonio, “la culpa es de él mismo”. Hay demasiados maridos que creen que, el amor es para las mujeres y los niños. Lo ven como una predisposición pegajosa, sentimental, femenina. El consejero debe mostrarles que no se trata de eso. El amor da, y por lo tanto, es tan varonil como el que llevó a Cristo a entregarse a sí mismo en la cruz.
Se puede esperar que los maridos pregunten: “¿Por qué es mi responsabilidad el amor?”. El consejero Bíblico debe estar preparado para explicar que la relación matrimonial, según el apóstol Pablo, debe reflejar el amor de Cristo; fue él quien tomó la iniciativa aun cuando éramos pecadores, enemigos de Dios. Él puso su amor en nosotros. Como dice 1 Jn. 4:19: “Nosotros amamos porque él nos amó primero”. Mientras los maridos no entiendan este hecho y se comprometan a seguirlo, nunca podrán cumplir su papel como líderes del hogar. No se trata simplemente de liderazgo justo que deben ejercer, sino de liderazgo en amor. 161
El hecho de ser cabeza:
En efesios 1:22, el hecho de que Cristo sea la cabeza, se dice que es por amor a la iglesia. Así como Cristo, el marido debe ser cabeza por amor a su esposa. Todas sus decisiones deben ser tomadas pensando en los intereses y bienestar de ella. Las decisiones de un marido cristiano obediente y bien informado es algo que deleita a su esposa. Aunque su autoridad la da la última palabra en la responsabilidad de tomar decisiones, el liderazgo bíblico requiere que ponga a su esposa primero en todas las cosas, como cristo hace con la iglesia. 162
Delicadeza y Dulzura:
La delicadeza emerge como un factor significativo en estos relatos bíblicos. Pablo, por ejemplo, usa dos de las palabras más tiernas en griego para describir el interés que un marido debe tener por su esposa. Estas palabras, traducidas por otras equivalentes como, “sustenta” y “trata con cariño” o “acaricia”, están en perfecto acuerdo con la noción de que el hombre debe ejercer un liderazgo amoroso sobre ella, buscando su beneficio y bendición.
La manera de tratar a la propia esposa es la manera en que se maneja un vaso frágil: con el máximo cuidado y delicadeza. Ha de ser sustentada y tratada con cariño, como uno hace con su propio cuerpo. En tanto que el esposo y la esposa son iguales en relación con Dios, como herederos de la gracia de la vida eterna a él le corresponde proteger, cuidar y sustentar un papel suave, algo que a ella no se le dice que tiene que ejercer sobre él. A él no se le dice que se ha de someter a ella, y ella no ha de ejercer dominio sobre él. Ella ha de respetarle y obedecerle, y él ha de dirigirla con delicadeza y amarla. Pg 163
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