IGLESIA EVANGÉLICA LUTERANA ARGENTINA
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| Programa de Educación Teológica por Extensión |
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Aprendiendo el perdón de Cristo
Hermanos y hermanas,
Soy una alumna del DiM (PETE), ya hice los seis libros sobre la vida de Jesucristo y comencé con el Antiguo Testamento.
Tengo que agradecer al PETE un cambio en mi vida: me separé del padre de mis hijos por muchas infidelidades y sobre todo por una gran infidelidad. Cada vez que llegaba al altar para la mesa del Señor, le pedía que borrara todo el rencor de mi corazón y no lo lograba. Pero gracias a todo lo que aprendí en el curso, todo mi rencor se borró, lo perdoné y también le pedí perdón por si le había hecho daño y hoy compartimos la mesa con nuestros hijos y su familia en confraternidad. Dios me envió, además, muchas bendiciones porque hace treinta años apareció en mi vida un muy buen hombre que siempre me acompañó al templo y a todas las actividades de la iglesia, ayudándome a criar a mis tres hijos.
Agradezco a Betty Müller, mi tutora, que tanto me ayudó viniendo siempre a reunirse a mi casa, de modo que, a pesar de todos los inconvenientes de salud que yo fui teniendo, podía seguir adelante con el curso.
Quiero exhortar a todos los hermanos y hermanas a que se animen y hagan el curso. Al principio puede parecer una tarea imposible, pero se convierte en una necesidad y termina produciendo un gran cambio en tu vida.
Nélida Rautenberg
Congregación San Juan – Darregueira.
| ¿Sabés qué es el DiM? |
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Hay una expresión que corresponde a estas siglas… pero yo te lo voy a contar desde mi experiencia personal.
Hace algunos años dejé caer mi fe. Si bien no me alejé completamente de mis creencias, perdí constancia en la oración, frecuencia en los cultos y presencia en las actividades congregacionales. De a poco, gracias a Dios y a la paciencia de mis amigos y confesores, volví a congregarme… Aunque… ya no pertenecía a la Escuela Bíblica, ni al grupo de Jóvenes, ni Damas, ni… ni…
Fue la primera vez que no tenía un grupo de pertenencia dentro de mi congregación. ¡Y ES IMPORTANTE! Sí, somos todos hijos de Dios, hermanos en la fe, pero tenemos necesidad de un espacio donde compartirla, donde expresar nuestras opiniones, despejar nuestras dudas e inquietudes, compartir. Tenemos amigos fuera de la iglesia, entrañables, sinceros y fieles con quienes podemos hablar nuestras cosas diarias, cotidianas o profundas, esenciales, pero no siempre llegan a entender la postura cristiana, el sentimiento profundo de la fe, ni nuestra búsqueda espiritual.
Por otra parte están nuestros hermanos en la fe… pero ¿la amistad, la confianza, las ocasiones que propician estas charlas enriquecedoras? En el DiM yo encontré esto y más.
Nos reunimos una vez por semana, estudiamos juntos la Biblia, la vida de Jesús y sus enseñanzas, hablamos desde nuestras experiencias, planteamos preguntas y necesidades, ejercitamos nuestra vida de oración y devoción. Porque no sólo compartimos lecciones. Con el correr de los días tenemos proyectos en común, nos acompañamos, nos exhortamos mutuamente a participar, trabajar, crecer en conocimiento y servicio, como obreros para el reino de Dios
El DiM (Diaconía Ministerial) es un programa de educación teológica a distancia. Nos reunimos en “peñas”, llamadas así porque no son clases impartidas por un maestro, sino que avanzamos juntos en el programa. Hay una persona encargada de la conexión con el Seminario Concordia y otras tareas, es el “tutor”.
La conformación de los grupos (peñas) es espontánea, es decir que quienes tengan ganas de aprender, profundizar, compartir, se pueden reunir sin necesidad de ser invitados, ni tener determinada edad, sexo o formación; sean luteranos de cuna, por adopción y aún si no están confirmados en nuestra iglesia.
Cada grupo decide frecuencia y horarios de las peñas y designa de entre sus integrantes al tutor.
En la congregación de Santa Rosa se reúnen dos peñas, que suman unas quince personas. Una es “Mateando con Jesús”, donde nos reunimos adultos jóvenes (o jóvenes adultos) mayormente. La segunda nació en el grupo de Damas, la peña “Emmanuel” (Dios con nosotros).
Quise contarles esto porque es de gran bendición para mi vida personal y congregacional y quizás anime a quienes buscan un espacio de reunión y crecimiento, además de los cultos.
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”.
Maité Heimbigner
Santa Rosa, La Pampa